Brilla la Navidad
Llegados estos días las calles se transforman.
Las calles dejan de tener esos colores grises y opacos para sufrir la metamorfosis de la Navidad.
Cientos de miles de bombillas de colores comienzan a vestir las calles de todas las ciudades del mundo y envuelven a la gente con la cálidad sensación de un mundo de ilusión y oportunidades.
En estos tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir es difícil dejarse llevar por el espíritu de la Navidad, sobre todo por la ausencia de los buenos tiempos vividos y por la incertidumbre de un futuro que no llegamos a adivinar.
Miro en derredor y veo a la gente pasear sin rumbo fijo, como perdidos en un tiempo y lugar que no les corresponden.
Las tiendas de los bulevares que en mejores años borboteaban de gentío, ahora vacíos susurran lánguidos villancicos.
Las tiendas de los bulevares que en mejores años borboteaban de gentío, ahora vacíos susurran lánguidos villancicos.
Sólo la esperanza hará que sigamos firmes y risueños hacía una tan ansiada felicidad.

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