La vida

Desde la infancia nos han enseñado que para ser feliz tenemos que encontrar nuestra media naranja.
Que solamente al lado de otra persona seremos felices y que la soledad es un síntoma de debilidad o de una vida llena de fracasos.
Pero sin embargo no nos han dicho nunca que no somos la mitad de algo sino que somos personas completas y que nuestra felicidad no depende de otros sino de nosotros mismos.
Si queremos vivir una vida feliz, como bien dijo Albert Einstein, no debemos atarla a una o a varias personas o atarlas a las cosas materiales. No tenemos que depender de cosas externas a nosotros mismos sino que nosotros somos los únicos responsables de nuestra propia felicidad.
A través de las decisiones que vamos tomando en la vida, a través de las cosas que vamos realizando y de las metas que vayamos alcanzando estamos creando nuestro propio destino.
No hemos venido a este mundo a cumplir las expectativas de nadie sino nuestras propias expectativas.
Tenemos que aceptarnos como somos y si en nuestro caminos nos encontramos con alguien debemos igualmente aceptarle como es, sin intentar cambiarlo.
La esencia de la vida es comprender que somos seres únicos y excepcionales.
Que nuestra sola existencia es en sí un regalo de incalculable valor.


 


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